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Las guerras del imperio


El gran George W. Bush dijo que los atentados son "actos de guerra" y como "somos el faro de la libertad en el mundo y nadie podrá apagar nuestra luz ... ya estamos buscando a los responsables. No vamos a hacer distinciones entre los terroristas y aquellos Estados que le han dado ayuda".


Traduzcamos un poco lo que nos dice el líder de la libertad mundial. "No vamos a hacer distinciones entre los terroristas y las poblaciones formadas por hombres, mujeres y niños que determinamos que son enemigos de la libertad y la democracia que nosotros representamos". Así lo hizo siempre el imperio, porque lo que necesita es aterrorizar. No tiene otra manera de dominar que mediante el terror.


Hoy el imperio siente profundamente la humillación. Herido en su corazón. Su invulnerabilidad quedó hecha trizas. Es algo que no puede admitir. El ataque que recibió y que lo humilló fue realizado con la misma filosofía política que él ha forjado. Se va directamente al objetivo sin reparar en medios. La ética no cuenta para nada.


El ataque terrorista que le llegó al corazón se hizo con total desprecio por las vidas humanas que se sacrificaban. Pero ¿quién enseñó a la humanidad en esta etapa a obrar de esa manera? Irak y Kosovo, por citar dos de las múltiples hazañas guerreras del imperio constituyen la muestra más palpable de ese desprecio por la vida humana fuera de sus fronteras.
En nuestro país el gobierno hizo poner la bandera a media hasta en señal de duelo. Que nadie se engañe, el gobierno está ahora de duelo porque el compañero de las "relaciones carnales" ha sido humillado. El pueblo hace rato que está duelo, pero no por el mismo motivo. Condena el atentado porque se hizo sacrificando vidas humanas inocentes, pero se alegra porque el imperio opresor fue humillado. No entiende que sólo haya duelo cuando es el pueblo del imperio el que sufre y no cuando ello sucede en cualquiera de las naciones del Tercer Mundo.


El imperio va a la guerra. Siempre está en guerra. En realidad se trata de cacerías, de matanzas. ¿De qué otra manera puede mantener a raya a los millones de seres que están marginados, que deben ser mantenidos fuera de las fronteras de la "civilización"? El hermoso "nuevo orden" que organizó implica que las fronteras dentro de las cuales se encuentra la "civilización" deben ser resguardadas con todos los medios "disuasivos" posibles.
Ese orden implica que hay "ganadores" y "perdedores". Éstos deben aceptar que perdieron, deben someterse, aceptar su situación de la que deben reconocer que son "culpables". Deben, además, reconocer que los "ganadores" son los defensores de la democracia y la libertad. Como lo dijo el gran Bush, son "el faro de la libertad en el mundo".


Para impedir que ese faro sea apagado por los terroristas, se instala el Gran Terror. Las tropas del imperio, las norteamericanas y las de su satélite, la OTAN, se preparan para la matanza. Le llaman guerra y además, como dice el gran Bush, la van a ganar. ¿Qué es lo que van a ganar? Matarán mucha gente, aterrorizarán al mundo. Ello significa que generarán nuevos brotes de odio, de sentimientos de venganza. La espiral del odio se expresará en acciones peores que las que hemos presenciado.


Está muy bien rezar por la paz, está muy bien condenar todo acto terrorista pero si no se va al fondo de la cuestión, si no se condena en forma clara, terminante, tajante la dominación imperial denominada "globalización" que hoy mantiene a la mayor parte de la humanidad en condiciones degradantes, sólo se roza la superficie de los problemas, cuando no se realiza un acto de hipocresía.

 


Buenos Aires, 13 de septiembre de 2001
PROFESOR RUBEN DRI.